Hemos llegado muy lejos, hemos cegado a la purísima pureza que cena celos de la intimidad rosa, por su anticuada manera de vestir; caen frutas ante este abismal Edén, este Babel que estremece las hormonas, cuerpo flameante sin dios.
Réntame placeres de noche y de día, has que la luna poetice un idilio, mentora de placeres, insaciable justiciera de mi flaco cuerpo, la coacción es tu simpatía, el veneno que esparces en mis labios me droga y me hace sentir sequio, me hace sentir tuyo.
Penetro tu cavidad corporal, caigo entre los remos, entre tus brazos, mujer amante, al caer en este cactus que incita mi alma a poseerte, diosa sexual no dejes que llegue al óbito, que parta de este libido orbital que me desune de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario